Bogotá, Colombia


Catedral de Bogotá

Catedral de Bogotá

Hace tiempo ya que tenía ganas de conocer Colombia. Al principio solo sabía de aquel país todos los lugares comunes que uno escuchaba siempre: que los cárteles, que la droga, que la guerrilla, que la violencia (como le pasa ahora a México, que cosas…).

Un día coincidí en un proyecto de trabajo con un compañero colombiano que me abrió los ojos hacia lo que es Colombia. Él quería mucho a su país y platicamos mucho sobre su gente, sus ciudades, su variedad de climas y costumbres. Y entonces me entró el gusanito de enterarme más y me puse a leer lo que pude acerca del país y a ver todas las telenovelas colombianas que pasaban en la tele. ¡Jajaja!

A lo largo del tiempo tuve oportunidad de conocer más colombianos, ahora todos amigos muy queridos, y sentirme más cercano a Colombia y con más ganas de visitar. Además de que cualquiera que haya leído “100 años de soledad” muere por estar en la tierra que inspiró esa maravilla.

Hace unas semanas mi mejor amigo Kike, que es tan pata de perro como yo, me dijo que había encontrado un buen paquete en internet y me propuso que nos lanzáramos. Como siempre ante las posibilidad de conocer lugares y personas nuevas y además ver de nuevo a buenos amigos, hice mis cuentas, cerré mis ojitos y ¡vámonos pues qué!…. jajaja.

Cuando el avión sobrevuela Colombia (4 horas de vuelo DF-Bogotá) lo primero que notas es que ¡es muy verde! Montañas y ríos por todos lados. El aeropuerto de El Dorado es grande y funcional. Y te recibe el cálido acentito colombiano que desde ya te hace sentir bienvenido.

Un amigo que visitó Colombia me dijo que sintió que los colombianos y los mexicanos como que estamos en la misma onda. Que él se sintió como en casa de inmediato. ¡Y es cierto! Nunca me sentí ajeno o extranjero. Me sentí como en casa y muy a gusto. Supongo que uno de los motivos es que México tiene presencia en Colombia. La música, la comida, la cultura. Vimos hasta mariachis por allá. Y otro ejemplo: a la vuelta del hotel había un restaurante de nombre “La vecindad” y los meseros y meseras estaban personificados como la Chilindrina, Don Ramón, El Chavo. Jejeje. ¡Ni en México he visto algo así!

Bogotá es mucho más grande de lo que imaginaba (7 millones de habitantes) y muy extensa. Me explicaron que está como estratificada. Los mejores barrios hacia el norte y los “no tan nice” hacia el sur, aunque no es regla.

El hotel estaba en un barrio muy céntrico, Chapinero. Estábamos cerca de casi todo. Caminando y cerca de vías principales. Estábamos cerca del Transmilenio, que nosotros les copiamos y le pusimos Metrobús. Es igualito. Te mueves muy bien en eso y en taxis porque curiosamente para una ciudad de su tamaño, Bogotá no tiene metro.

La primera noche nos llevaron a cenar a un restaurante oriental buenísimo que se llama Katmandú. Buenísimo. La comida y la variedad espectaculares. De ahi ya tarde en la noche nos llevaron al mirador de la Calera, con una vista hermosa de Bogotá.

Acá su moneda (que también se llama peso) tiene muchos ceros, como en México hace muchos años, entonces todo cuesta miles de pesos. Hasta la más pequeña cosa costaba miles de pesos así que abríamos ojos como platos y corríamos a hacer el cambio, jajaja. Al final era muy divertido.

Los amigos nos llevaron a visitar un lugar magnífico muy cerca de Bogotá que se llama “La catedral de sal”. Es una antigua mina de sal que ahora es un centro turístico y religioso. Imponente. Una catedral subterránea. Y los alrededores muy bonitos. Visitamos un pueblito llamado Zipaquirá, precioso. El pueblito típico colombiano.

El día siguiente visitamos el centro de la ciudad. El corazón de Bogotá. El equivalente al zócalo mexicano se llama Plaza Bolívar. Al igual que aquí es una plaza enorme rodeada de la catedral primada, el capitolio (sede del congreso), el palacio de justicia y la alcaldía de Bogotá. Sólo que allí la plaza no estaba tomada por manifestantes. Había solo unas llamas para tomarte la foto, jeje. Comimos muy cerca de allí, a un costado de la catedral en la calle 11. En un lugar llamado “La Puerta Falsa”. Delicioso. Me gustó la comida local.

En esa misma zona está la Casa de Nariño, el palacio presidencial. Imponente y rodeada de guardias con traje de gala. Nos tomamos la foto obligada con los guardias, como en Londres, jeje.

Visitamos en esa zona dos museos: El Museo del Oro y el de Botero. El primero es espectacular. Mientras que aquí en México no sobrevivió prácticamente nada del trabajo en oro porque los españoles lo fundían todo y lo hacían barras para mandarlo a España, allá las culturas indígenas escondieron y enterraron sus obras de oro y fueron encontradas siglos después. Hay obras hermosas y es impresionante el tamaño y el detalle de los trabajos y son tantas que llenan todo un museo, aunque solo se muestra una parte de ese tesoro. Aquí apenas encontraron unas piezas chiquitas en Montealbán, además de que para las culturas de México tenía más valor el arte plumario y el jade que el oro.

Recorrimos también el bonito barrio de La Candelaria. Un barrio típico que podría ser el equivalente a Coyoacán. Con construcciones típicas y muy bonitas. Allí se encuentra el Museo de Botero. En una casa de época y muy colombiana. Para los que nos gusta la obra de Botero es un imperdible y es un regalo el ver tantas obras juntas del maestro.

Siguiendo en el centro caminamos hacia la torre Colpatria, el edificio más alto de Colombia. De día es una torre blanca y elegante y de noche está cubierta de lámparas LED que forman una pantalla gigante que envuelve la torre y despliega imágenes referentes a Colombia. Wow!. El rumbo además es una zona muy bonita y moderna.

En la noche visitamos la famosa “Zona T” que se llama así porque tres calles que convergen le dan esa forma. Es como del tamaño de la Zona Rosa del DF pero lleno completamente de restaurantes y bares, uno tras otro. Todos repletos de gente joven y súper animados. Los fines de semana es el lugar a donde ir. No hay algo así en la ciudad de México.

Hay una “Zona G” donde hay muchos lugares para ir a comer, pero esa solo la vimos de pasada.

En otro día soleado visitamos otro punto clásico turístico: El Cerro de Monserrate. Es una elevación que domina la ciudad y se tiene una vista espectacular de Bogotá. Se llega a la cima del cerro en teleférico o funicular. Allá arriba hay un santuario y restaurantes. Se está cerquita de las cimas cercanas y tienes el bosque verdísimo por un lado y del otro lado el valle que alberga la ciudad. Hay muchas tiendas de recuerdos también. Padrísimo.

El último día visitamos el Museo Nacional. Un espacio muy interesante con muestras de la historia de Colombia y su arte y cultura. Cerramos con broche de oro.

Me llevo la alegría de ver a mis amigos y sentirme muy bienvenido por la gente colombiana que quiere bien a los mexicanos (“manitos” que nos dicen, jeje).

Espero muy pronto devolver la hospitalidad a mis amigos (Víktor, Pedro y los dos Jorges, jeje) y mostrar a los colombianos que por estas tierras se les quiere también.

Aquí las fotos. Como tomé muchas, pues las dividí en temas:

La hermosa Bogotá AQUÍ

El fantástico Museo del Oro AQUÍ

La impresionante Catedral de Sal AQUÍ

El fabuloso Museo de Botero AQUÍ

El increíble mirador de Monserrate AQUÍ

Además, les regalo esto:

Una vista de 360 de la Plaza Bolívar AQUÍ

Una vista de 360 de la plaza de Zipaquirá AQUÍ

 


Panorámica de Bogotá

Panorámica de Bogotá

I had wanted to know Colombia for a long time. At first I only knew about  the country all the common places you always hear: the cartels, the drugs, the guerrilla, the violence (as happens now to Mexico).
One day I met working on a project a Colombian colleague who opened my eyes to what Colombia is. He loved his country and talked a lot about its people, its cities, its variety of climates and traditions. And then I found myself  curious about the topic and I started reading all I could about the country and watched all the Colombian telenovelas on TV. Hahaha!
Throughout the time I was able to meet more Colombians, now all very dear friends, and felt closer to Colombia and more eager to visit. Besides,  anyone who has read “100 Years of Solitude” just dies for being in the land that inspired that wonder.
A few weeks ago my best friend Kike, who is a globetrotter like me, told me he had found a good internet deal and proposed me  to make the trip. As always when I have the chance to meet new people and places and besides the possibility to see good friends again, I just closed my eyes and said: Let’s do it! …. Lol.
As the plane flies over Colombia (4 hour flight from DF to Bogota city) the first thing you notice is that it is very green! Green mountains and rivers everywhere. El Dorado Airport is large and functional. And once there you get to listen the warm Colombian accent that makes you feel welcome rigt away.
A friend who visited Colombia recently told me that he felt that the Colombians and Mexicans are  on the same wavelength. He felt at home immediately, and it’s true! I never felt alien or foreign there. I felt at home and very welcomed.
I guess one reason is that Mexico has a notorious presence in Colombia. In music, food and culture. We even saw mariachis there!  And another example: around the hotel there was a restaurant called “La Vecindadand the staff people were personified as la Chilindrina, Don Ramón, El Chavo. Hehehe. Not even in Mexico I saw something like that! 
Bogotá is much bigger than I imagined (7 million inhabitants) and very extense. They explained that the city is stratified. The best neighborhoods to the north and the “not so nice” to the south, but this is not a rule though.The hotel was in a very central area, Chapinero. We were close to almost everything,  at a walking distance and close to main roads. We were near the Transmilenio (bus service), that we mexicans copied and named Metrobus. It looks just the same. You move very easily in it  and taxis because strangely for a city of its size, Bogotá has no subway system.
The first night they took us to dinner to a terrific oriental restaurant called Kathmandu.  Great food and variety. From there they took us to the viewpoint of La Calera, with a beautiful view of Bogota.In Colombia the currency (also called Pesos) has many zeros, as in Mexico many years ago, so  everything costs thousands of pesos. Even the smallest thing cost thousands of pesos so we had eyes wide open and hurried to make the conversion, lol. In the end it was fun.Our friends took us to visit a great place very close to Bogotá called The Cathedral of salt.” It is an old salt mine that is now a tourist and religious center. Awesome. It is an underground cathedral. And there are very nice surroundings. We visited a little town called Zipaquirá: lovely. The typical Colombian town.The next day we visited the city downtown. The heart of Bogotá. The Mexican equivalent of the Zócalo  is called Plaza Bolivar. It’s a huge square surrounded by official buildings like the Cathedral, the Capitol (Congress venue), the courthouse and the town hall of Bogotá. But here, unlike Mexico City,  the square was not taken by protesters. There were only a pair of Llamas for you take the photo, hehe. We ate very near there, next to the cathedral at 11th street, at a place called La Puerta Falsa“. Delicious. I liked the local food.In the same area you find the Casa de Nariño, the presidential palace. Awesome and surrounded by guards with gala uniforms. We took the obligatory photo with the guards, like in London, hehe.In this area we visited two museums: the Museo del Oro (Gold Museum)  and the Botero Museum. The first is spectacular. While here in Mexico survived virtually none gold work because the Spaniards melted everything and made bars to send them to Spain, indigenous cultures in Colombia hid and buried their gold objects and they were found centuries later. They are beautiful and the  size and detail of the work is impressive and there are so many to fill  a whole museum, and only a part of that treasure is shown. In Mexico they just found  little pieces in Monte Alban, besides for the cultures of Mexico the  feather art  and jade stone were more valuable than gold.

We also visited the beautiful district of La Candelaria. A typical neighborhood that could be the equivalent of Coyoacán in Mexico city. With typical and very beautiful buildings. There is the Botero Museum. In a colonial house and very Colombian. For us who like Botero‘s work this  is a must and it’s a gift to see so many master works together.

Continuing in downtown we walked to the  Colpatria tower, the tallest building in Colombia. At day it’s  a white elegant  tower and at night it is covered with LED lamps forming a giant screen surrounding the tower and displays images related to Colombia. Wow. The sourrandings are also a very nice and it’s a modern area.

In the evening we visited the famous T Zone, so called because three streets converge there in that form. It’s about the size of Zona Rosa in Mexico City but completely filled with restaurants and bars, one after another. All full with young people and super animated.  At weekends this is the place to go. There is nothing in Mexico city like this.

There is a G Zonewith  many places to go to eat, but we only saw it passing by.

On another sunny day we visited another classic tourist spot: El Cerro de Monserrate. It’s a mountain  overlooking the city and has a spectacular view of Bogotá. You reach the top of the mountain by cable car or funicular. Up there lies a sanctuary and some  restaurants. It is really close to the nearby peaks and you have have the greenest forest on one side and  the huge valley that houses the city on the other. There are also many souvenir shops. Really cool.

The last day we visited the National Museum. A very interesting place with displays on the history of Colombia and its art and culture. We closed on a high note with this.

I brought the joy of seeing my friends and the feeling of being very welcomed by the Colombian people who like Mexicans very much (“Manitosthey call us, lol).

I hope very soon to return the hospitality to my good friends (Viktor, Pedro and the two Jorges, lol) and show Colombians that these lands love them  too.

Since I took a LOT of pictures, I divided them by topics:

The beautiful Bogotá City HERE

The fantastic Museum of Gold HERE

The impressive Salt Cathedral HERE

The fabulous Botero Museum HERE

The wonderful Monserrate hill viewpoint HERE

Besides, I have this extras:

A 360 degree view of Bolivar Square HERE

A 360 degree view of Zipaquirá town square HERE

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2 Responses to Bogotá, Colombia

  1. Viktor Hugo Martinez dice:

    Wow !! Te quedo fantástico el blog !!! Felicitaciones !!

    Cordial Saludo,

    Viktor Hugo Martínez C.
    Consultor de Proyectos Siesaee
    Enviado desde mi iPhone

    Me gusta

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